|
Los enormes bloques de piedras volcánicas, con
sus brillantes colores, hacen recordar las fuerzas naturales
del siglo XVIII.
Algunas de las fincas tienen más de 200 años
y han sido restauradas con mucho cariño y un
gran esfuerzo. El terreno que las rodea ha sido urbanizado
conservando plenamente la naturaleza, y en la formación
rocosa, se integraron varios apartamentos.
El estilo de construcción y la decoración
interior siguen el ejemplo del artista César
Manrique, de reconocido prestigio internacional y padre
de Lanzarote: formas suaves y redondeadas y colores
cálidos ofrecen una total armonía.
Lejos de los complejos turísticos, usted podrá
disfrutar de la tranquilidad y la singularidad de Lanzarote.
|